Fundamentos IA
    2 de enero de 20266 min de lectura

    El problema del contexto en la IA (y la primera solución real)

    La IA no sabía nada de tu negocio. Podía escribir correos y responder preguntas generales, pero cuando preguntabas algo específico, simplemente no lo sabía. Y no era un bug.

    Uno de los primeros choques con la IA en negocios no fue que "no hablara bien".

    Eso, sorprendentemente, lo resolvió muy rápido.

    El verdadero problema apareció después.

    La IA no sabía nada de tu negocio.

    Podía escribir correos, responder preguntas generales o redactar textos…

    pero cuando le preguntabas algo específico —tus productos, tus precios, tus procesos, tus políticas— simplemente no lo sabía.

    Y no era un bug. Era una limitación estructural.

    La raíz del problema

    Un modelo de lenguaje no tiene memoria propia ni acceso automático a tu información interna.

    Todo lo que "sabe" viene de dos lugares:

    • Lo que aprendió durante su entrenamiento (información general).
    • Lo que tú le pasas explícitamente en cada conversación.

    Si esa información no está ahí, el modelo hace lo único que puede hacer:

    inferir.

    Y cuando infiere sin contexto suficiente, aparecen las famosas alucinaciones:

    respuestas que suenan seguras, pero son incorrectas o incompletas.

    Esto se volvió más evidente cuando las empresas empezaron a usar IA para atención al cliente.

    Mientras el volumen era bajo, un humano detectaba rápido los errores.

    Pero cuando automatizas y empiezas a escalar, el riesgo se multiplica.

    La primera solución real: darle contexto bajo demanda

    Ahí es donde surge una idea clave:

    **¿Y si en lugar de esperar que la IA "sepa todo",

    le damos exactamente la información correcta justo cuando la necesita?**

    Así nace lo que hoy conocemos como RAG (Retrieval Augmented Generation).

    En lugar de responder solo con lo que "recuerda", la IA:

    • Recibe una pregunta.
    • Busca información relevante en una base de datos de tu negocio.
    • Usa solo ese contexto para generar la respuesta.

    No memoriza todo.

    No improvisa.

    Consulta y luego responde.

    🧠 Una metáfora simple

    Imagina un asesor nuevo en tu empresa.

    No se aprende de memoria todos los manuales el primer día.

    Pero sabe dónde buscar:

    • Precios
    • Políticas
    • Catálogos
    • Casos especiales

    Cada vez que tiene una duda, consulta la fuente correcta antes de responder.

    RAG hace exactamente eso, pero en milisegundos.

    Por qué esto fue un punto de inflexión

    RAG no hizo a la IA "más inteligente".

    La hizo más confiable.

    Permitió:

    • Respuestas alineadas a tu negocio.
    • Menos alucinaciones.
    • Información actualizada sin reentrenar modelos.
    • Escalar atención sin perder control.

    Fue el primer gran paso para pasar de "IA que habla bien" a "IA que ayuda de verdad".

    Pero RAG no resolvía todo

    Aunque RAG dio contexto, todavía había una limitación importante:

    La IA podía responder mejor,

    pero seguía sin poder decidir, actuar o coordinar tareas complejas.

    Ese fue el siguiente salto evolutivo.

    Y de eso hablaremos después.

    Nos leemos en el siguiente.

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